Camila y Pinturas Conmovedoras

LIFESTYLEKIKI- Febrero 24, 2016

Hace un par de meses vi que Camila Correa tendría su exposición en Más ARTE Galería. No pude verla, pero coloqué a su obra como un pendiente inevitable.

Al poco tiempo de eso y por coincidencias del destino —en las que yo creo mucho— la conocí en el cumpleaños de un amigo en común. Ella no sabía que yo la estaba buscando y tampoco me animé a decírselo en ese momento. Camila estaba muy tranquila y cómoda con las que personas que conocía, no es de las personas que se relaciona con todo el lugar, pero es difícil que pase desapercibida.

Es una chica muy guapa, no necesita ni le gusta llevar maquillaje, no lleva prendas excéntricas, pero siempre logra un estilo muy auténtico. Me encanta ver como siempre una de sus prendas tiene un rastro inconfundible de pintura. Además, su manera de expresarse siempre va acompañada por movimientos de manos extensos y delicados. Es imposible no mirarla e imaginar su taller, qué pinta, qué es lo que le gusta.

Después de unas semanas y un viaje de casi dos horas adentrándome en las callecitas de Tumbaco, pude llegar a su casa. Al cruzar la puerta y entrar y ver tanto verde, sin ruido y sus cuadros en una especie de terraza pensé, “esto lo vale cada minuto de viaje”.

Fue una entrevista en la que sentí mucho lo rico que es poder hacer lo que más te gusta. Disfruté el sentarme junto a ella rodeada de sus pinturas, de tomarnos un té, compartir un tabaco y conocer el valor que la pintura tiene en su vida. En su caso, se trata de una pasión que con ella, cae en la tercera generación, y no fue algo que se imaginó años atrás.

“Siempre le decía a mi mami que nunca quería pintar” me dijo riéndose mientras se llevaba la taza de té hacia su boca. Era algo que no le llamaba la atención a pesar de que siempre estuvo rodeada de arte en su casa. Su decisión de dedicarse al arte tuvo que esperar unos meses después de graduarse del colegio y de viajar a estudiar diseño industrial en Argentina. “El diseño era atractivo para mí, pero su fin comercial era algo que sentía que me mataba, no era para mí, ni la carrera, ni el momento, ni el lugar”. Hasta que de repente su tono de voz cambió, a uno más alegre y emocionante, y comenzó a hablar de otro viaje, uno que le alimentó el alma, su arte y su conocimiento.

Esa fue la huella que le dejo París, un lugar que además de sus museos —los cuales recorrió hasta al cansancio— le brindó una vida y un paisaje urbano que difícilmente olvidaría. En ese lugar, mientras caminaba por sus calles, se dio cuenta de que lo suyo era el arte.

Pasó más de un año de su regreso a Ecuador. Aquí, dedicó todo su tiempo a estudiar Artes Contemporáneas en la USFQ. Aún no culmina su carrera y ya tuvo la experiencia de tener su primera exposición. Más adelante, espera concretar una segunda en la que se encuentra trabajando. Ahí se evidenciará su propuesta como artista, donde el color y lo abstracto son elementos cruciales.

Con sus cuadros en todo nuestro alrededor sentí curiosidad de conocer cómo es su ambiente ideal al momento de pintar y esa fue mi respuesta favorita de esta nota. Ella dijo: “Lo que más disfruto al momento de pintar es tomar un café y fumar un tabaco, dar un paso atrás y ver desde lejos cómo está funcionando todo. Desde ahí viene mi parte favorita que consiste en crear un obra muy instintiva y accidental… El conectarse con algo que nos permite humanizarnos y sentir algo que nos conmueva. A veces siento que la gente se olvida de la importancia de emocionarnos con arte”.

Y yo estoy feliz por que a mi me emocionó visitarla, conocerla y escuchar lo que ella siente por el arte que tanto ama.

pd: Esta entrevista la realicé con Jaime Moreno y Bryan Dávila de LTM Photostudio; ninguno de los tres pudo evitar coger la cámara y tomar algunas fotos. Los créditos de imagen de esta nota, son compartidos.

LIFESTYLEKIKI – Febrero 24, 2016

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2017-07-10T21:28:12+00:00