David Celi, un compositor visual de los espacios

El Telégrafo – Mayo 02, 2017

El artista expone la muestra Racional-Salvaje, en la que hace una lectura de la ciudad y de los tejidos sociales

Cuando David Celi empieza a concebir sus obras, estas tienen su origen en el pensamiento racional, filosófico, lógico. Luego, las piezas comienzan a hacerse por sí solas, adquieren su propio cuerpo, alcanzan la autonomía y se devienen salvajes. Lo que en un inicio fue una pintura, al final del proceso artístico se transformó en una instalación.

En la muestra Racional-Salvaje, que se expone en la galería Más Arte hasta el próximo 19 de mayo, Celi despliega una serie de cuadros e instalaciones que se desarrollaron como organismos vivos. El artista hace una lectura, desde la asbtracción, del mundo moderno que lo rodea y apela por la animalidad a la hora de crear.

“Percibo a la ciudad como un animal que crece solo, que se va haciendo solo. Si tú miras desde arriba la ciudad te darás cuenta de que crece de una manera orgánica. E internamente también cambia. Nosotros, los humanos, vendríamos a ser como los glóbulos blancos y rojos que están dentro de la ciudad, y las calles serían las venas. Por eso entiendo a la ciudad como un animal vivo, en donde  hay lugares que están  más sanos y otros, más enfermos”, dice Celi, quien también expondrá su obra en la Costa, en el Museo de Guayaquil, del 4 al 20 de mayo.

Racional-Salvaje es el resultado de una búsqueda que arrancó hace más de 10 años, cuando Celi, quien estudió diseño industrial en la Metro de Quito, empezó autodidácticamente en el arte. En ese entonces, uno de los temas que más le interesaba era entender la forma en cómo se desarrollan las ciudades y cómo los humanos interactúan con el entorno social.

Estas preguntas, en un inicio, eran resultados a través de la pintura, hasta que David Celi sintió que ese soporte era limitado, por lo que incursionó en la instalación y en el arte-objeto, y fue allí donde se  especializó en la última década.

“Luego de una maduración, vi cómo la pintura se desbordaba de la pintura, no me era suficiente y amplié las posibilidades de mi trabajo plástico”, indica el artista, quien utilizó para esta muestra distintos materiales de la construcción (mallas metálicas, alambres de púas, galvanizado) para reforzar su lectura del entorno en el que vive.

En las obras de David Celi hay dos tonalidades que predominan: el metálico y el oscuro. Estos colores son una metáfora del mundo en el que habita y, a la vez, le dan una identidad al espacio que interpela. Frialdad, distancia, individualidad  son algunas de las sensaciones que proyectan sus cuadros.

En la única pieza de la serie donde hay seres humanos, estos aparecen sin rostro y son como una masa uniforme gris que no va a ningún lado. Una de las obras que más destaca es aquella en la que el espectador se enfrenta a una ciudad representada como un planeta, el cual está cercado con un alambre de púas. En el resto de las piezas de Racional-Salvaje destaca la asbtracción  como un lenguaje con el cual el visitante debe armar su propio sentido de la realidad. Además, la abstracción refuerza el lado indomable del arte y de la ciudad.

“Las personas siguen creciendo en inteligencia, se transforman en entes más racionales, pero su entorno, el mundo, va creciendo de forma descontrolada”, remarca el artista, quien se define como un compositor visual del espacio y quien ha utilizado para Racional-Salvaje referencias del antropólogo argentino Néstor García Canclini y de El pensamiento salvaje, del pensador y etnólogo francés Claude Lévi-Strauss. (I)

El Telégrafo – Mayo 02, 2017

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2017-07-10T20:12:45+00:00