Córdova comparte su ‘Acantilado’

La Hora – 22 de octubre, 2018

La obra de Juana Córdova es tan vital porque por ella ronda la idea de muerte. Con sencillez y sutileza, la artista cuencana construye una serie de piezas, fotografías, videos e instalación que se perciben como si la hoz de la Parca acariciara nuestros sentidos, hasta lograr que, poco a poco gracias a la detenida observación, esa misma hoz haga un corte incisivo para dar cabida a la reflexión.

Esas sensaciones son las que provoca su ‘Acantilado’, muestra que se exhibe en Más Arte Galería, en Quito. Se trata de una exhibición tan íntima como existencial, donde no solo expone sus obras, sino el horizonte de aquel acantilado de la Costa ecuatoriana en el cual vive junto a su esposo, el diseñador Sebastián Malo, desde hace algunos años.

Efectivamente, la geografía de mi entorno, su flora y fauna, van influyendo en mi mirada. Por eso mi preocupación se concentra por lo botánico, que es lo que me rodea. Antes, evidentemente, estaba esa mirada urbana, mis preocupaciones por los estereotipos”, comparte la artista cuencana, quien también vivió por varios años en Quito.

Sí, esa idea de que las montañas como un gran convento y nos rodean y amurrallan, y mucho más en Cuenca que es más pequeña, se va rompiendo cuando a la vista queda el horizonte del mar”, agrega.

Recorrido

Dando la bienvenida están las fotografías que dan vida a su serie ‘Bipolares’, en las cuales varias piedras son retratadas a la orilla y a su lado está la huella de su silueta -cual escena de crimen-, en un ejercicio de la artista de extraer su espíritu como un indicio de la trascendencia de la memoria, la cual se desvanecerá cuando el agua la borre.

Está su ‘Fósil’, una almeja gigante petrificada, a la cual Córdova perfora en su centro. Tanto el cilindro como la almeja con el hoyo se “transforman en un calendario” que con sus texturas y tonos datan el pasar de los siglos.

Colgando están sus ‘Alas de invierno’ y ‘Avistamiento’. La resina y la paciencia de Córdova generan unos tejidos compuestos por alas de mariposas y por varias plumas, donde el vuelo de estos seres se eleva para (re)pensar sobre la fragilidad de la vida.

En cuanto a su trabajo en video, presenta ‘Chapuletas’ y ‘Simulador’, este último de un corte íntimo donde Córdova comparte su acantilado al colocar una hamaca e invitar al espectador para que mire recostado un video de fragatas, pelícanos y buitres que vuelan en su entorno.

En ‘Cambio de piel’, la artista transpone las pieles de dos culebras encontradas sin vida durante sus caminatas que forman un solo cuerpo (sin cabeza) para reflexionar sobre la apariencia y el vacío de conciencia. “Soy consciente que no puedo cambiar al mundo; que el arte aporta, pero que tampoco cambiará las cosas. De lo que se trata es de generar un cambio desde nosotros mismos. Pensar que antes de pronunciar un discurso ambientalista y ser activista, debemos ser conscientes de cuánto contaminamos y cambiar eso”.

Mirada
Mi preocupación por la fragilidad de la vida, el pensar mucho en la muerte, es porque le tengo mucho miedo”, dice Córdova.

Quizás, su manera de enfrentarla es el recurrir a esas prácticas de la infancia: caminar y recolectar palos y piedras y todo lo que se encuentre al paso para después dotarlo de vida, para darle un (re)significado.

Entender el ciclo de la vida desde la sencillez que se esconde en lo más mínimo sin dejar de perder la capacidad de asombro, pues una almeja es capaz de encerrar varias eras geológicas.  Por todo esto vale la pena lanzarse desde el ‘Acantilado’ que propone Córdova: un salto para entender que el arte y la naturaleza son un motor de vida. (DVD)

TOME NOTA

La muestra está en Más Arte (12 de Octubre y Lincoln). Se puede visitar de martes a viernes de 11:00 a 20:00 y los sábados hasta las 18:00.

EL DATO

La Galería y la artista están programando un conversatorio sobre la muestra.

La Hora – Octubre 22, 2018

https://www.lahora.com.ec/noticia/1102195195/cordova-comparte-su-acantilado

2018-10-26T10:31:00+00:00