un viaje por el camino agrietado del afecto 2019-08-31T15:36:58+00:00

un viaje por el camino agrietado del afecto

un viaje por el camino agrietado del afecto

Stephano Espinoza

 del 23 de agosto al 13 de septiembre, 2019

Del 23 de agosto al 13 de septiembre

Inauguración: viernes 23 de agosto 19h30

En la obra de Stephano Espinoza predomina la simetría, siempre hay un cuerpo central del cual pareciera emanar el paisaje ordenado y equilibrado que lo rodea pero en esa simetría hay rasgaduras por donde asoman las oleadas de caos que el artista impregna sobre su trabajo: un cuerpo afectado, un cuerpo encogido, un cuerpo ausente, un cuerpo que migra, un cuerpo que se va, vuelve y se queda en el centro del cuadro.

Para Deleuze-Guattari el arte empieza con el territorio y en el trabajo de Stephano el territorio es su lugar de enunciación, no como un tema que representa figurativamente sino como una pregunta que lo interpela y en esa tensión del cuestionarse por su territorio/quehacer/mirada aparecen imágenes convertidas en fuerzas vitales. Poco importa si se trata de un paisaje guayaquileño, su habitación, o si es el mismo autor o el retrato de un amigo. Lo que esta muestra recoge es el choque de esas fuerzas que Stephano ha logrado pintar en sus cuadros luego de minar/disgregar/excavar todos estos datos.

Otro elemento importante que aparece en la pintura de Espinoza son los paisajes en ausencia de lo humano pero que están cargados del exceso de humanidad, no hay un cuerpo humano ni siquiera antropomórfico ocupando el plano central del cuadro sino más bien ese cuerpo se ha diluido en el paisaje, ha devenido azulejos, paredes, terraza, muro, concreto. Vuelve sensibles las fuerzas insensibles que pueblan el espacio que contempla/habita/pinta.

La relación que Stephano sostiene con la feminidad y su abordaje hacia las mujeres/maricas/cuerpas feminizadas también aparece en su trabajo pictórico. Cuadros que parecerían estar muy alejados se encuentran atravesados por unas variaciones de colores que van elaborando una suerte de piezas sueltas que engrana con las otras: El retrato de una amiga marica es fronterizo al retrato de algunas de las mujeres de su familia. Lo femenino/feminizado es sinónimo de lo familiar/cercano.

Los tonos rosáceos invaden el lienzo, se toman el espacio en Espero que me vengas a ver y Jk i’m over it. El fondo rosado de estos cuadros se derrite. Los cuerpos están rígidos/absortos. Congelados en una escena dónde todo está derrumbándose. Los tonos pasteles hacen notoria la paradoja entre el dolor y el placer que atraviesa la pieza. Los rosáceos derretidos toman consistencia en los cuerpos habitantes de Dónde te duele?, Regresamos de la isla marica sin amor y Perdón por abandonarte pero siempre he preferido estar solo. En estas obras Espinoza esboza un estudio de su forma de relacionarse con lo masculino/lo erótico/lo amoroso. Los espacios y los cuerpos están claramente definidos. Ya no hay desvanecimiento, sólo una profunda grieta que marca la separación.

Esta muestra podría decirse que es un autorretrato a gran escala. Un autorretrato siempre es una enunciación. Las enunciaciones realizadas en esta muestra son múltiples y nos ponen frente a lo híbrido/movedizo/migratorio que es la identidad. Es necesario juntar todas las piezas que la componen para ver los matices de la piel de Stephano que ha quedado plasmada en cada trabajo, cada cuadro es un pliegue que nos habla del desarraigo, del tránsito, del territorio, del afecto, de lo íntimo que es familiar y extraño a la vez.

– Andrea Alejandro Freire